Cuando el deseo de ganar llevó a la trampa: el 'Crashgate'

Será en Singapur, en el circuito callejero Marina Bay, donde la Fórmula 1 dispute la fecha 15 de su calendario. “Hace mucho calor y la carrera es muy larga; físicamente y mentalmente es un circuito difícil. No hay descanso, son 23 curvas y durante toda la vuelta hay trabajo”, dice Kevin Magnussen de Haas sobre el circuito.

“La primera vez que corrí ahí, en 2011, fue una de las peores carreras en las que haya estado; subestimé lo duro que sería. Me sentía muy mal después de la carrera y no quiero volver a sentirme así en un auto de carreras jamás”, amplia Daniel Ricciardo de Red Bull sobre lo complicado, físicamente y mentalmente, que es Marina Bay.

Fue en este arduo escenario, en 2008 –año de debut de Singapur en la F1- donde sucedió uno de los episodios más vergonzosos en la historia de la categoría, que, por cierto, apenas se recobraba del golpe del Spygate.

Esa noche del 28 de septiembre –carrera 800 de la F1, primera nocturna- ganó el Renault de Fernando Alonso. El equipo francés no vencía desde Japón 2006 y había una imperiosa necesidad de triunfos. Esa temporada no tenían el auto para rivalizar contra Ferrari y McLaren, pero Marina Bay ofrecía las condiciones para optar por el premio. Y fue una gran victoria, pues Alonso arrancó 15to y remontó para ganar... bueno, remontar quizá no sea el verbo indicado.

Hemos establecido que Renault no podía retar a los dos más fuertes, pero las singularidades de un circuito callejero reducen las ventajas de los otros y emparejaba la situación. Si se añade que en ‘tu’ equipo está Fernando Alonso, las posibilidades de ganar bajo esas condiciones aumentan. El problema fue que el monoplaza de Alonso falló en la Q2 y las opciones entonces parecían nulas –remontar en un circuito callejero es sumamente complicado, más cuando el auto no es el mejor de la parrilla y con las dificultades que Magnussen y Ricciardo nos confiesan. En suma, remontar desde la 15ta posición a la 1ra sonaba descabellado. A menos...

Nelson Piquet Jr no tenía un buen año ese 2008 –realmente nunca tuvo un buen año en F1. El joven brasileño no sabía nada de su contrato y estaba bajo mucha presión, de acuerdo a declaraciones que haría casi un año después. Horas antes del gran premio, Flavio Briatore, jefe deportivo de Renault, y Pat Symonds, director técnico del equipo, lo llamaron.

Las investigaciones de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), no precisaron si fue Symonds quien le propuso a Piquet la trampa, o si fue Jr quien la propuso para asegurar su contrato, lo que sí se sabe fue lo que aconteció esa noche de septiembre:

  1. Fernando Alonso pararía en la vuelta 12 (algo no muy conveniente)
  2. Dos giros después Nelson Piquet Jr chocaría
  3. El choque debía ser en la curva 17, pues obligaría a la salida del Safey Car
  4. Alonso, entonces, reiniciaría la competencia desde la primera posición

Incluso Piquet tuvo un semi trompo en la vuelta de formación antes de tomar su cajón de salida, ¿acaso practicó la maniobra? “Apenas terminó la carrera, yo y otras personas del paddock sabíamos que algo extraño ocurrió”, dijo Nick Heidfeld, piloto de Sauber-BMW. Lo que Briatore y Symonds no calcularon esa noche, fue lo que Piquet haría casi un año más tarde. Pero no Piquet Jr, sino el padre, el tres veces campeón de la F1.

El 26 de julio Piquet Sr contactó a la FIA para contar lo ocurrido en Singapur 2008. Fue el padre, no el hijo, quien destapó la cloaca. Para entonces, los Piquet suponían que el despido era inminente y decidieron... ¿vengarse?

“La cuento”, dijo Fernando Alonso un año después del episodio en el mismo escenario, cuando le preguntaron si para él valía la victoria 2008. El piloto asturiano salió limpio de la cañería debido a que no se comprobó su participación en la trampa, o si quiera si sabía de ella.

En 2009, un año después, Romain Grosjean sustituto de Piquet Jr, hizo un trompo durante una de las sesiones de práctica para el evento, en la misma curva 17 del Marina Bay, en la curva del Crashgate.