BRISTOL -- No tuve la suerte, ni la edad, para ver correr a Juan Manuel Fangio y si bien cuando yo iniciaba mi carrera en el periodismo especializado en automovilismo El Chueco aun vivía, nunca tuve la suerte de conocerlo personalmente. He buscado y he visto cada video que he conseguido. He comprado y he leído muchos libros que relatan sus hazañas para lograr entender qué significó Juan Manuel Fangio para la historia del automovilismo y, particularmente, del deporte argentino.
Tampoco tuve la suerte de ver jugar en plenitud a Guillermo Vilas aunque conocer sus historias y su grandeza es mucho más fácil y accesible por ser mas contemporáneo. Sí he tenido la suerte de verlo en exhibiciones, de escuchar alguna clínica y de compartir anécdotas con gente que ha estado cerca de él y del tenis.
Tengo la enorme fortuna de conocer a Mario Alberto Kempes. Gracias a ESPN nuestras vidas se cruzaron y eso me dio la oportunidad de preguntarle cosas, de conocer sus anécdotas, de saber detalles que, probablemente, nunca sean públicos. Tengo recuerdos de verlo jugar y la suerte de mantener una relación con el hombre y no solamente con aquel gran jugador.
La vida me ha dado la posibilidad de conocer al Lole Reutemann. De ver sus carreras y emocionarme, de leer libros, de ver videos, de tenerlo frente a frente y entender que estaba ante uno de los más grandes de la historia de la Fórmula 1.
Lo mismo puedo decir de Carlos Monzón. Algunos recuerdos de sus peleas. Unos cuantos cassettes con sus defensas y la historia fresca del máximo referente del box argentino.
Por supuesto soy de la generación de Diego Maradona. La que le agradecerá eternamente lo que le dio al país en un campo de fútbol. La generación que se emocionó, que disfrutó, que conoce cada partido y cada equipo en su trayectoria. Podré contarles a mis hijas y a mis nietos que yo viví la época Maradona.
Y también de Manu Ginobili, que seguramente ya forma parte de este grupo selecto de los grandes deportistas argentinos en la historia.
Hoy un nuevo miembro ha ingresado. Sin que nadie lo esperara, perfil bajo. Cuando una persona, en el deporte que sea, logra que un país se siente frente a un televisor y, sin entender mucho, vibre hasta la definición, es porque somos testigos de un momento que perdurara en nosotros por siempre. Ángel Cabrera, sin pedirlo, sin tocar la puerta, sin llamar la atención llegó al máximo escalón del golf mundial. Y automáticamente forma parte del grupo de los grandes referentes en la historia de nuestro deporte. Ni él debe haber soñado ser parte de esta lista. Pero a partir de hoy, cuando me pregunten quienes fueron los mejores deportistas argentinos diré, Fangio, Vilas, Monzón, Reutemann, Kempes, Maradona, Ginobili y Cabrera.
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| Cabrera en la lista de los más grandes (Getty) |
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